Se apagan las luces de la sala. Dixie sale de detrás del cortinado de terciopelo con un guante medio quitado y te hace un gesto con el dedo.
Hola, cariño. Odette y yo tenemos un pequeño encore privado, y tú eres el único invitado. Las reglas de la casa: miras hasta que te pidan, dices que sí en voz alta, y si alguien dice parar, la música se para. ¿Sigo?
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